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Blog de Educación y de Adiestramiento Canino

COMO JUGAR CON EL PERRO CON PELOTA

Por Arsenio Menchero


ENSEÑAR-AL-PERRO-CON-PELOTA




 

En este artículo explicaremos como entrenar al perro para que juegue con la pelota.







Decíamos en artículos anteriores que para que el perro tenga una existencia equilibrada es necesario que, tal y como ocurriría en la naturaleza, disponga de tres escenarios diferentes:
 

1. El escenario de manada, de energía baja, representado por el hogar, donde todos interactúan con todos.
 

2. El escenario de tránsito a los territorios de caza, también de energía baja, representado por la calle, donde el perro únicamente debe interactuar con el guía.
 

3. El escenario de caza propiamente dicho, de energía alta, donde se llevan a cabo juegos con reglas (Freesbi), trucos (Trickdoging) o Reglamentos de Trabajo (IPO, OCI, Agility) y en el que el perro debe siempre considerar dos targets: el guía y el objeto de caza.
 

En los escenarios de manada y de tránsito se premia al perro con reforzador social (voz y caricia) y con reforzador ambiental (bienestar); en el de caza el premio es la presa. En nuestro caso, la presa es una pelota provista de una cuerda para poder moverla y para agarrarla.

El problema es que, instintivamente, cuando el perro caza una presa la quiere para él, no quiere entregarla, puede que, incluso, la defienda. Por eso, antes de tirar la pelota para que el perro la cace, debe conocer las reglas del juego.

Para enseñar comportamientos encadenados (el de cobro, por ejemplo, compuesto por las fases de ir, de coger, de traer y de soltar), siempre hay que empezar por la última secuencia. Así, el perro se refuerza con lo que ya ha aprendido a hacer.

En nuestro caso, lo primero que hay que enseñarle al perro es a soltar la pelota.

Se empieza con dos pelotas con cuerda y se procede de la siguiente manera:
 

1. El perro muerde una de las pelotas mientras la mantenemos cogida de la cuerda.
 

2. Sin hablar, movemos de repente a dos palmos de su boca, la otra pelota. Todos los perros sueltan la primera para atrapar la segunda. Al hacerlo, premiamos con reforzador social voz ¡Bien!. Repetimos el intercambio bastantes veces, hasta que suelte rápido para volver a morder.
 

3. Ahora que el comportamiento se produce con firmeza, ha llegado el momento de ponerle una etiqueta: el comando de soltar. Primero se introduce dicho comando cuando está soltando y, de este modo, no significa frustración sino que se convierte en la señal que indica que aparecerá una presa mucho más interesante por estar viva. Es muy importante en esta fase emplear el comando una sola vez. Poco a poco, el comando se va poniendo delante de la acción de sacar la segunda pelota. Así: Suelta. 3 segundos, sale la otra. Y, al fin, llega el momento en que el perro suelta antes de que aparezca la segunda. Ya sabe soltar a la orden. Pero no hemos terminado.

4. Ahora debemos dar un paso atrás, pues hemos de dejar claro que no se suelta sin orden, ni aún en el caso de que aparezca en escena la otra pelota. Si el perro soltara la primera, volveremos a provocar que vuelva a mordela, y así hasta que, manteniendo mordida una, podamos poner delante suyo, cogida de la cuerda, la otra sin que cambie la presa. Si no matizamos este concepto, más adelante podremos tener problemas con los intercambios, por ejemplo si entrenamos el Apport en positivo con esta técnica.
 

5. Cuando el perro suelta bajo comando, permitimos que vuelva a morder la misma pelota. Y, a partir de ahora, ya podemos entrenar sólo con una.
 

6. Podemos pasar a la siguiente fase. Tras soltar, tiramos la pelota bajo nuestras piernas, para que el perro pase entre ellas y la atrape. En ese preciso instante, le llamamos para que venga frente a nosotros, cogemos la cuerda y le mantenemos unos segundos, mordido con tensión, antes de repetir la secuencia completa. Soltar, lanzar, perseguir, atrapar, volver, tensión. Debemos lograr que el perro vuelva siempre sin necesidad de llamarle.
 

7. A partir de ahora, después de soltar, tiramos la pelota bajo nuestras piernas cada vez más y más lejos, siempre cuidando un regreso veloz. Alguna vez, lanzamos la pelota fuertemente al frente para que el perro de la vuelta y realice una carrera explosiva.
 

Así se juega. Y no debemos excedernos. Cuatro o cinco veces es suficiente. Hasta que pongamos fin, lo cual podemos llevar a cabo de dos maneras:
 

1. Haciendo que el perro suelte y que adopte una posición de calma, por ejemplo, tumbado, marcando con señal y comando que se acabó. Cuando el perro se mantenga durante un rato estable en un nivel bajo de energía, le levantamos muy tranquilamente y abandonamos en bajas el lugar.
 

2. Permitiendo que el perro se calme mordiendo tranquilamente la pelota, por ejemplo en tumbado espontáneo a unos metros de nosotros o en tumbado bajo nuestras piernas. Cuando haya transcurrido un rato, nos vamos despacio y el perro transporta la pelota hasta el coche o hasta casa, donde le pedimos que nos la entregue.
 

Si nuestro perro es muy enérgico y posesivo, quizás funcione intercambiar pelota por comida la última vez del proceso. Así, sobre todo al principio, le costará menos entregarla y también le resultará más fácil disminuir su nivel de actividad y, por tanto, adoptar un estado emocional de calma.

Cuando el perro ha aprendido a jugar con la pelota, reforzamos con ella los ejercicios y trucos que ya sabía hacer con premio de comida y logramos así que los lleve a cabo con un nivel de energía mucho mayor. También podemos usar la presa como target y trabajar conflictos. Con el uso de la presa se abre un marco infinito para trabajar con el perro de competición o para ejercitar y divertir al perro de compañía.

Y, ahora que ya sabemos cómo hacer, ¿a que esperamos?.  Que, ¡obras son amores y no buenas razones!

¡A divertirse!



 

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