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RESIDENCIA CANINA EN MADRID

ADIESTRAMIENTO DE PERROS

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Blog de Educación y de Adiestramiento Canino

ADIESTRAMIENTO CANINO

EL PASTOR ALEMAN DE CARACTER FUERTE

Por Arsenio Menchero


Adiestramiento Canino, UnosActualmente está de moda el pastor alemán deportivo, inteligente, proactivo, de instintos equilibrados y dotado de gran ductilidad. Este es un tipo de perro eficaz en manos de adiestradores experimentados y sensibles, un perro que a base de condicionamiento obtiene buenas puntuaciones en IPO, tanto en rastro como en obediencia y defensa.

Pero hay otros pastores alemanes, mas parecidos a los antiguos, que, por combinar un elevado nivel instintivo y un temple duro con un alto grado de dominancia social, son dificultosos de manejar, especialmente si antes de llegar a nuestras manos han vivido malas experiencias. Son ejemplares que no se someten a cualquiera, que pueden llegar a ser peligrosos si se les obliga a hacer algo que no deseen.

A este tipo de perros es preciso hacerles entender que es uno quien lleva las riendas y que de nada vale resistirse. Sin embargo, para que realmente obedezcan, no es suficiente con ganarse su confianza. Solo logrando su respeto trabajarán gustosos para nosotros. Si no es así, se defenderán cuando menos lo esperemos y no servirán para nada.

El adiestramiento de un perro fuerte requiere un enfoque especial, una filosofía diferente, un sistema que no todo el mundo es capaz de llevar a cabo. En realidad solo a algunos nos gusta.

Conocí unos cuantos pastores alemanes realmente fuertes a lo largo de mi vida. No eran perros fáciles. No destacaron en el deporte del Sucthzhund. Pero eran grandes perros. Pensando en ellos, escribí las siguientes líneas.
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El ser humano puede someter a casi todos los animales, pero no le basta con desearlo, pues ellos no suelen admitir a priori su inferioridad ni suelen reconocerse naturalmente dependientes de nadie. Por ejemplo, si por haber dominado a un perro creyera poder hacer lo mismo con todos cometería el error del burro que, por hacer sonar por casualidad la flauta, se imaginó famoso dando conciertos.

Y es que el perro, a través de siglos de convivencia con el hombre, ha llegado a aceptar en parte su servidumbre... pero solo en parte porque, si la ocasión se tercia, es muy capaz de clavar sus colmillos para castigar la insolencia, sea de una falta de respeto, sea de un trasero demasiado abundante, sea de unas pantorrillas puestas a tiro.

Si bien esta realidad es por todos conocida, no falta quien cree a pies juntillas en su superioridad innata y, basándose en ella, pretende dominar al perro con telepatía, airándose en extremo cuando éste, inexplicablemente, no sigue la corriente de sus deseos.

Cierto es que caballo y perro no pertenecen a la misma especia, aunque a veces compartan familia. Verdad que el caballo es presa y el perro cazador. Pese a ello, aficionado a lo ecuestre y a lo canino, no puedo evitar caer en la tentación de establecer comparaciones entre doma y adiestramiento. Por eso creo que el perro fuerte ha de estar domado y el caballo fuerte bien adiestrado.

Aunque libros y tradiciones relatan la existencia de susurradores de caballos, solo he encontrado alguno que narre historias fantásticas de perros dfíciles que se sometieran a la voluntad del hombre. Cierto es que hay quien posee un don para conectar con el alma de algunos perros que parecen imposibles pero quizás cuando se encuentra uno de ellos existe también una persona que ha hecho posible que se forje la dificultad. Quienes trabajamos con perros hemos comprobado como algunos que se defendían de su dueño se comportaban dócilmente con otro.

El objeto de todas estas disquisiciones es huir de lo mágico, alejarnos de lo inusual, defender que en realidad no nos preocupa que no exista la sugestión (que, por cierto, si existe). Nos basta con conocer la psicología del animal que vamos a entrenar, de ese ejemplar con el que estableceremos un diálogo que nos permitirá lograr su sumisión activa, su obediencia ciega que, sin mermar un ápice su gallardía, permitirá que le destinemos a labores operativas o deportivas.

Y por ese camino práctico y científico será posible dominar al perro de la única forma que permite su naturaleza. Así lo han hecho siempre los buenos adiestradores. Y hoy hemos de hacerlo nosotros, con técnicas mas racionales y más depuradas, sí, pero sin esoterismos.

Por eso son tan importantes las buenas palabras y las caricias. Porque consolidan la relación entre hombre y perro, porque obran en éste un efecto inmediato sobre su confianza; porque establecen la jerarquía si son justas y consecuentes, si no siguen a comportamientos equivocados o a resistencias, caso en el que serían interpretadas torcidamente y solo producirían confusión y malas consecuencias.

El adiestramiento canino no ha de ser jamás una lucha en la que el hombre salga vencedor por la fuerza, sino por el entendimiento. El buen adiestramiento permite utilizar al animal, supuestamente dotado de una inteligencia inferior (esto no es así en todos los casos) y de una voluntad más débil (esto tampoco siempre ocurre). El perro fuerte ha de entregarse durante el trabajo y es más fácil que lo haga por respeto que por la fuerza.

Se dice del caballo que "hasta que no se haya revelado una vez y se le haya vencido no puede decirse que esté realmente domado". El perro pastor alemán de carácter realmente fuerte no se entrega a cualquiera pero, cuando lo hace es para siempre. Y trabajará como ninguno. Formará equipo de verdad y se dejará la vida en el empeño.

Pero afirmamos sin temor a equivocarnos que hasta que no hayamos resuelto la desobediencia manifiesta de ese perro dominante, duro y seguro de sí, hasta que no se nos haya enfrentado y le hayamos doblegado, no nos habremos implicado a fondo. Y hasta que eso no haya ocurrido, él no sentirá que es nuestro. Hasta entonces no decidirá que seamos suyos.



 

 

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