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Blog de Educación y de Adiestramiento Canino

Adiestramiento Canino | Schutzhund | Sección C

 

 
SECCIÓN C: DEFENSA
Segunda Parte
 
CONSIDERACIONES SOBRE LA FORMA DE TRABAJAR
 
Por Arsenio Menchero Sánchez
 
 
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Hace 30 años se trabajaban los perros basándose en el desarrollo del Instinto de Defensa. Aprendían a reaccionar a las cargas del figurante, manifestando una conducta agresiva. Aunque a la larga presentaban un buen comportamiento durante las vigilancias, las mordidas defensivas eran cada vez técnicamente peores, por nerviosas.
 
A finales de los años 60 el trabajo se centraba sobre la presa, con lo cual no se desarrollaba al completo el instinto, aunque se consiguieran mordidas técnicamente buenas. Resultaba que la calidad del trabajo disminuía en estos ejemplares con la edad, empeorando progresivamente sus vigilancias, aún ante intensos estímulos por parte del figurante. Ello resulta lógico si se considera que el Instinto de Caza se encuentra sometido a cansancio específico. Los estímulos de caza que, en etapas tempranas del adiestramiento, activan el Instinto, pierden fuerza a base de repetirse y pueden llegar a ser inefectivos.
 
Actualmente se sabe que para que pueda mantenerse en el tiempo un adecuado comportamiento durante el ataque, es preciso desarrollar paralelamente las conductas de agresión y de presa. Es preciso que se encuentre activado el Instinto de Supervivencia y que todas las inseguridades que se produzcan se canalicen sobre la presa a través de una mordida potente pero tranquila. Así, el perro que muerde para evitar la presión, soportará cargas cada vez mayores sin que por ello se inhiba su instinto de presa. De esta manera aumenta su autoestima y se consolida su carácter.
 
Es muy importante no confundir defensa con agresión, pues mientras la primera implica reactividad a las cargas del figurante, la segunda significa actividad por parte del perro.
 
El comportamiento durante el ataque debe ser activo, de dentro a fuera. El perro debe agredir al figurante aunque no exista provocación alguna por parte de éste. Para ello habrán de considerarse los estímulos como una medicina: necesaria durante la enfermedad pero nociva durante la salud. En este sentido, desde el principio, el trabajo del figurante ha de conllevar poco movimiento.
 
Aunque el objetivo final sea siempre el mismo (agresión durante la vigilancia y mordida siempre en presa), es muy importante que el trabajo se planifique de manera diferente en cada animal según el equilibrio existente entre sus comportamientos de presa y defensa. Hasta la maduración psíquica, alrededor de los dos años de vida, el camino a seguir será necesariamente distinto en cada caso.
 
 
 
*TRABAJO DEL PERRO DE PRESA.
 
La raza de Pastor Belga Mallinois, representa típicamente a este grupo.
 
El perro de presa, con bajo o nulo instinto de defensa, se siente atraído por estímulos predatorios (movimiento de la presa). Sin embargo, presentará problemas a la hora de reaccionar defensivamente.
 
Este tipo de perro posee una mordida natural buena (segura, firme y a boca llena) y tenderá a reproducir al completo el lance de caza (persecución, atrapar y matar, transportar). Será fácil enseñarle a morder la manga según las exigencias del reglamento.
 

 

 

En resumen, la táctica adecuada para la preparación del perro de presa es:
 
1º.- Durante la etapa de juventud del perro, desarrollar al máximo su impulso de presa, enseñarle la técnica de la mordida y aumentar su seguridad, preparándole para superar cargas psíquicas y físicas del figurante progresivamente mayores.
 
2º:- Una vez conseguido este objetivo y llegada la edad adulta, trabajar la agresión a través de la frustración de la mordida o de la defensa de la presa. 
 

 

Sin embargo, no se debe intentar estimularle a través de la autodefensa. En sus inicios, un ejemplar seguro y dotado de un alto grado de dureza ignorará las cargas del figurante en vez de defenderse de ellas. Y otro inseguro o de poco temple, al sentirse agredido, disminuirá su impulso de presa e intentará adoptar conductas de evitación o, incluso, darse a la fuga.

Existen dos tipos bien diferenciados de perro de presa: el inseguro y el seguro. El primero adoptará con facilidad una conducta de evitación, inhibiéndose su impulso de caza y, por tanto, su comportamiento de presa, ante pequeñas cargas por parte del figurante. El segundo, ignorará por completo las cargas, centrando toda su atención en la presa, incluso llegando a considerar el hecho de atraparla como escape.
 
Contra la evidente ventaja que supone el hecho de que el perro de presa posea una mordida natural buena, se enfrenta el inconveniente de la disminución o ausencia de la conducta de defensa.
 
Considerando estas circunstancias, en las primeras fases del adiestramiento, el cometido del figurante debe ser desarrollar al máximo el comportamiento instintivo natural. Se ha de fomentar el impulso de caza y el comportamiento de presa. El trabajo, por tanto, se centrará sobre la presa.
 
*En la primera etapa, desde sus inicios de cachorro hasta la edad adulta, se potenciará el deseo de morder y se perfeccionará la técnica de la mordida. De esta manera, el perro irá aprendiendo a ignorar las cargas del figurante, canalizando todas sus inseguridades en la presa.
 
Como el instinto de caza se encuentra sometido a cansancio específico, las sesiones serán intensas pero breves y no muy frecuentes (no mas de una cada 3 o 4 semanas). El objetivo de cada clase debe ser que el animal se condicione a adoptar una actitud de excitación antes de morder, cada vez con menos estímulos por parte del figurante y del guía, y que, cuando lo haga, emplee toda su boca con firmeza y tranquilidad.
 
*A partir los dos años de vida, se trabajará la agresión a través de dos vías:
 
1)  Bloqueo de la presa: La frustración que supone el hecho de impedirle morder en el momento en que más desea hacerlo, genera agresión.
 
2)  Defensa de la presa: Si el animal presenta, instintivamente, esta forma de respuesta.
 
    Se rehuirá la actuación a través de la vía de la autodefensa, para obviar la conducta de evitación.
 
En la práctica, puede procederse de la siguiente forma:
 
 
·     ETAPA DE FOMENTO DEL IMPULSO DE CAZA Y DEL COMPORTAMIENTO DE PRESA.
 
 
* PRIMERA CLASE.
 
.. El figurante estimula el instinto con el movimiento de la presa. Para ello emplea un saco o rodillo de 1 m. de largo, asido a una correa de 2m. de longitud, de la que se sirve para moverlo en el aire, describiendo círculos, como se hace en cetrería. Cuando el perro alcance el estado de excitación requerido, le permite morder en Primera Mordida, confirmándole mediante la entrega del saco, pero recuperando enseguida la tensión en la presa a través de la correa (Segunda Mordida a distancia).
 
 .. En ese momento, el guía transporta en un amplio círculo (de 15 o 20 metros) alrededor del figurante, conduciendo al perro con ayuda de pequeños tirones de la correa, evitando en todo momento que se mantenga tensada. En la segunda mitad de dicho círculo, el guía se acerca progresivamente al perro, para terminar a su lado al llegar al punto de partida. El figurante mantiene una tensión uniforme del saco durante todo el proceso, aunque permanecerá pasivo para hacerse ignorar por el perro.
 
 
.. Ahora, con el animal a su izquierda, el guía intentará que su pupilo sujete la presa sin perder mordida. Para ello, le mantendrá la cabeza en alto, sirviéndose de su mano derecha colocada bajo el maxilar inferior. Para asegurar la tranquilidad, empleará la voz pausada y la caricia, lenta y suave, de la mano izquierda.
 
.. Si el perro sujeta la presa tranquilamente, mientras el guía continúa manteniéndole parado con la cabeza erguida, el figurante podrá acercarse a él, manteniendo la misma tensión de la presa y acariciarle despacio. Para evitar que se ponga nervioso, este acercamiento puede realizarse lateralmente o, incluso, de espaldas al perro.
 
    El objetivo de este trabajo es que el animal discrimine entre la situación de stress de antes de morder y la de calma durante la mordida.
 
.. Si el animal continúa con el saco en la boca, firmemente sujeto, podrá darse por terminada la sesión. El guía, sin correr, sacará al perro de la pista con la presa mordida. Para facilitar el transporte, el figurante puede acompañarles, manteniendo una tensión uniforme en la presa.
 
.. En caso de que, por cualquier motivo, el ejemplar soltara la presa, el figurante tirará rápidamente de ella (empleando la correa destinada al efecto), para hacer que se escape del alcance del perro, retenido por el guía. Acto seguido, estimulará nuevamente en caza y, reactivado el impulso instintivo, volverá a permitirle morder con tranquilidad, completando el proceso descrito.
 
 
Ya en esta primera clase se ha conseguido una SEGUNDA MORDIDA, a distancia del figurante.
 
 
 
LA SEGUNDA MORDIDA
ES LA BASE DEL TRABAJO DE PRESA
EN EL PERRO DE PRESA
 
 
* PROGRESION DEL TRABAJO.
 
.. Se debe procurar que el perro aprenda pronto que sus ladridos provocan movimiento en la presa.
 
    El figurante, a distancia del perro, estimula el impulso instintivo de caza y, de repente, se inmoviliza bruscamente. Cuando el animal gima, primero, o ladre, después, le confirma moviendo nuevamente su cuerpo o la presa.
 
    A partir de ahora, exigirá al perro que ladre antes de morder.
 
    El figurante ha de dosificar la intensidad de sus estímulos para emplear los mínimos necesarios para activar el instinto. Los estímulos de movimiento deben pasar a convertirse en refuerzos lo antes posible. El perro debe aprender enseguida que su ladrido mueve la presa.
 
    Si se tiene en cuenta este matiz, el perro aprenderá en pocas sesiones a activarse ante la sola presencia del figurante, exactamente como ocurrirá en situación real de Prueba. En caso contrario, el animal requerirá cada vez mayor estimulación y se hará progresivamente mas reactivo, lo cual impedirá su progreso.
 
    No debe olvidarse que este ladrido, que hace que la caza se mueva, solo sirve para que el perro manifieste una conducta de excitación antes de la mordida. Nada tiene que ver con el ladrido de agresión que habrá de presentar, en el futuro, durante las vigilancias.
 
    Por ello, durante la fase de iniciación, el Figurante no debe plantarse inmóvil frente al perro de presa, es decir, no debe entrar en la futura distancia de agresión.
 
    Mientras dure este período, cuando el figurante se encuentre delante del animal (distancia crítica de 2 m.), se mantendrá en movimiento o moverá la presa. La situación de estatismo frente al perro deberá reservarse para cuando llegue el momento de enseñarle la agresión. No hacerlo así, podría condicionar al perro a inhibirse frente al Figurante y dificultar enormemente el futuro trabajo de enfrentamiento y ladrido.
 
    .. En las siguientes sesiones de trabajo, el Figurante se esforzará en trabajar la Segunda Mordida, exigiendo cada vez mayor potencia en la misma y alargando progresivamente el tiempo entre el instante en que ésta se produce y la entrega de la presa.
 
    Mientras dure la mordida, el figurante mantendrá la presa viva, manteniéndola tensa con movimientos amplios, lentos y “redondos” (recuérdese que los movimientos vibrantes de la presa pueden activar el instinto de defensa y, por tanto, generar una mordida insegura).
 
 Cuando el perro ha aprendido a morder fuertemente en traílla, se continúa el programa con el perro suelto. Ahora, el figurante levanta la presa para obligarle a morder sin apoyo de sus extremidades anteriores. Después, durante la mordida, el figurante levantará las cuatro extremidades del animal en el aire, volándolo cuidadosamente, unas veces a izquierda y otras a derecha y entregando la presa al depositarlo cuidadosamente en el suelo.
 
.. El figurante enseñará al perro a meter mas boca sirviéndose de la Tercera Mordida. En ocasiones, aprovechándose del límite que le impone la correa, solo le permitirá morder “en pinza”... para, a continuación, avanzar la presa algo hacia el perro. En este instante, la correa se destensa y le ofrece la oportunidad de profundizar la mordida. Cuando lo hace, le confirma en Segunda Mordida, base de todo el trabajo, antes de entregar el manguito.
 
.. Cuando el perro cuente alrededor de 8 o 10 meses de edad y la mordida sobre el saco o rodillo sea correcta, se pasará al uso de la manga blanda (de cachorros) primero y de la manga reglamentaria después.
 
.. Cuando el perro alcance su madurez, que le permitirá aceptar presión sin que se produzca un comportamiento de evitación, será instruído en la Cuarta Mordida. Estando en Segunda Mordida, en correa, el figurante introducirá una carga física (un golpe de bastón de ataque, etc.) o psíquica (mirarle a los ojos, amenazarle levantando el bastón, etc.), o le provocará con pequeños pero secos tirones de la presa, como si ésta se debatiera. Ante estos estímulos, no se hará esperar la reacción del perro (sacudir la cabeza como para matar, tirar de riñones). El figurante la confirma, pasando nuevamente a la tranquila Segunda Mordida antes realizar la entrega .

.. Casi desde el principio, cuando el perro desee realmente morder, se le permitirá avanzar hacia el figurante, primero sobre apoyo de la correa y luego suelto. Así aprenderá a entrar desde cerca y, después, desde mayor distancia, como habrá de hacer en el ataque lanzado que exige el Reglamento.
 
    El figurante recibirá al perro de frente, casi siempre dando un paso atrás en el momento del encuentro para condicionarle a la situación de quedarse corto en la medida de la distancia y mejorar de esta forma el ímpetu y la profundidad de la entrada. La recepción se realizará alternativamente por la izquierda y por la derecha para enseñarle a buscar el centro del cuerpo.
 
    En el Ataque Lanzado de las Pruebas y Campeonatos, el figurante ha de correr hacia el perro, sin pararse, hasta el instante en que éste entre a morder. En entrenamiento, es preciso enseñarle esta mecánica para evitar que se sorprenda o se ponga inseguro, pero no resulta conveniente repetirla en exceso, pues podría ocurrir que el animal se acostumbrara a esperar al Figurante y disminuyera su velocidad en los últimos trancos de su galope.
 
 
 
·      ETAPA DE TRABAJO DE LA AGRESION ACTIVA.
 
 
Llegada la hora de trabajar la agresión en el perro de presa, decíamos, se cometería un grave error si se actuara a través del comportamiento de defensa. Si el figurante agrediera directamente a un perro de estas características se produciría una conducta de evitación.
 
 
En vez de optar por activar la autodefensa, el figurante puede incitar al perro a defender la presa. Para ello, estando el perro en correa tensa, con la presa en el suelo, ante él, a escasa distancia, el figurante le amenaza con robársela. Cuando el perro ladre en un tono mas grave, señal inequívoca del comportamiento defensivo, le confirmará retirándose.
 
Alcanzada la madurez, el guía trabajará la agresión a través del bloqueo de la presa. Impidiendo al perro que pueda morder en el momento en que más lo desea, se le hará enfadar, pues la frustración crea agresión. Y cuando ello ocurra, le permitirá morder.
 
Para ello se procede de la siguiente forma:
 
.. Una correa, a través de un ancho collar de cuero o un arnés, mantiene al perro sujeto a un poste. El figurante estimula al máximo en caza y, cuando el animal se encuentra altamente activado, se planta inmóvil, por vez primera, delante de él.
 
    En este instante, el guía, aplica pequeños tirones de una segunda correa, fija al collar de púas, hacia el figurante. Por Condicionamiento Clásico, el hecho de que se sienta empujado hacia la presa (PRESION ACTIVA), objeto de su instinto, produce que aumente su nivel de excitación. El hecho de padecer la frustración de no poder alcanzarla, por estar retenido por el collar de cuero, provoca que se encolerice.
 
    Este estado de ánimo conllevará, en un momento determinado, que su ladrido se torne mas grave. En ese instante, el figurante le confirma permitiéndole morder, como siempre, en Segunda Mordida.
 
    Las primeras veces que se trabaja la agresión por medio de la Presión Activa, el animal se siente fuertemente estresado y es posible que le cueste cierto trabajo serenar la mordida. En esta delicada etapa, el figurante habrá de ser sumamente cuidadoso para exagerar la calma en la presa, haciendo así que el perro entienda que ha de morder como siempre lo ha hecho.
 
    El guía, por su parte, deberá dosificar la presión a que somete al perro para que, en ningún momento, ésta sea tal que sobrepase a la fuerza del instinto. Si llegara a producirse esta situación, el animal podría adoptar una conducta de evitación.
 
    A partir de ahora el objetivo debe ser condicionar al perro a manifestar el comportamiento de agresión siempre que se encuentre ante el figurante, no permitiéndole morder antes de que haya ocurrido. De esta manera se llegará a conseguir que canalice la agresión en la presa y que se pueda trabajar al completo sobre ambos instintos.
 
EL TRABAJO DE LA AGRESIÓN
EN EL PERRO DE PRESA
SE REALIZA A TRAVES DE LA DEFENSA DE LA PRESA
O DE LA FRUSTRACION POR IMPEDIMENTO DE LA PRESA
 
 
 
 
*TRABAJO DEL PERRO DE DEFENSA.
 
En la raza de Pastor Alemán es relativamente frecuente encontrar ejemplares con predominio de su instinto de Defensa sobre el de Presa, sea por dominancia o por inseguridad. En general, los perros más inseguros, bien de forma natural o a través de bloquear su impulso de huir al ser retenidos por la traílla, tenderán a defenderse.
 
Este tipo de perros canalizan las cargas del figurante a través de un ladrido serio, defensivo, pero tienen el inconveniente de que su mordida natural, por estar encaminada a lesionar al contrincante y no a sujetarlo, no es buena, sino insegura, cambiante e incompleta.
 

 

 

En resumen, la estrategia a seguir con el perro defensivo es:
 
1º.- Desarrollar su conducta defensiva a través del ladrido, para que un comportamiento que inicialmente es reactivo a las amenazas del figurante –defensa, de fuera a dentro-- acabe siendo activo –agresión, de dentro a fuera--.
 
2º.- Hacerle canalizar sus pulsiones defensivas a una mordida correcta (el figurante hace que el perro muerda a boca llena e, inmediatamente, le entrega la manga; acto seguido, el guía hace que el perro la transporte).
 

 

El perro defensivo es, por definición, un animal inseguro que siente amenazada su supervivencia ante las acciones del figurante y que, de forma natural, satisface su instinto ladrándole o mordiendo. Esta respuesta de autoprotección depende del propio grado de inseguridad (a mayor inseguridad se produce la defensa ante menores estímulos), del temperamento (a mayor temperamento mayor reactividad ante la provocación) y del temple (a mayor temple mejor se soporta el hostigamiento del figurante). Un perro moderadamente inseguro con poco temperamento, manifestará escasamente su comportamiento de defensa. Un ejemplar con el mismo grado de inseguridad pero con menor temple, adoptaría con facilidad una conducta de evitación si la carga del figurante fuera de cierta magnitud.
 
Hasta la edad adulta, mientras se desarrolla el comportamiento reactivo de defensa, el perro se asegura. A fuerza de repetirse dicha conducta, se fija de tal forma que se convierte en activa.
 
El perro de defensa es propenso a manifestar una conducta agresiva. Sus vigilancias pueden llegar a ser vibrantes. Sin embargo, por adolecer del comportamiento de presa, se plantearán problemas en la técnica de la mordida si no se trabaja adecuadamente.
 
Al perro de defensa se le debe trabajar sobre la activación del instinto de supervivencia. Si, en las primeras fases del adiestramiento, se motivara a un ejemplar de estas características sobre la base de estímulos únicamente de caza, probablemente ni mordería.
 
Por el contrario, si activado su impulso defensivo se le ofrece la posibilidad de morder, la mordida presentará todas las características de la mordida de defensa.
 
Como la mordida de defensa, aunque potente, es técnicamente incorrecta por nerviosa y cambiante de lugar, habrá de buscarse la forma de que el perro sacie su instinto obviando estos inconvenientes. 
 
Para este tipo de perro, la mordida ha de representar una forma de escape. El objetivo del figurante es hacer que, desde las primeras sesiones, el perro encuentre en la presa la tranquilidad y la solución de sus inseguridades.
 
 
*PRIMERA CLASE.
 
    .. El figurante amenazará al perro y confirmará, huyendo, la primera reacción de defensa (tensar la correa, gruñir, ladrar...).
 
    En esta primera sesión debe iniciarse el trabajo fuera de la distancia crítica de seguridad, diferente en cada perro. Si la amenaza fuera excesiva, podría producirse una conducta de evitación.
 
    En el curso de la clase, se escalonará la intensidad de la provocación para que el perro cargue su instinto y ladre con intensidad. Cuando lo haga, se le hará morder en PRIMERA MORDIDA, base del trabajo de presa en el perro de defensa.
 
    A continuación, el guía conducirá al animal hacia la puerta de la pista y, si el animal no suelta el saco, se dará por terminada la sesión. A través de una única mordida, entenderá mejor el valor “salvador” de la misma.
 
    En caso de que el perro deje caer la presa, el figurante le presionará nuevamente hasta que vuelva a morder, repitiendo el ciclo hasta que consiga que se lleve el saco.
 
 
*PROGRESION DEL TRABAJO.
 
 Como en este tipo de perro es fácilmente activable el Instinto de Supervivencia, el método de trabajo debe basarse en el Comportamiento de Autoprotección. En primer lugar, ha de conseguirse que el perro entienda desde el principio que manifestándose de esta manera, siempre gana la partida. Cada sesión de entrenamiento debe aumentar su confianza en sí mismo. Es la única forma de poder complicar progresivamente las cosas y de acercarse al objetivo final.
 
    El concepto base es que, desde los inicios del programa, se produzca en cada clase la siguiente secuencia:
 
INSEGURIDAD-LADRIDO DEFENSIVO-MORDIDA=TRANSPORTE=SEGURIDAD
 
    No debe pretenderse que el perro defensivo, a estas alturas, mantenga en el tiempo la mordida. Su instinto le incitaría a hacerlo de forma técnicamente incorrecta. Por tanto, durante muchas sesiones, lo más prudente es no darle la oportunidad de que muerda mal.
 
    El objetivo del trabajo es establecer una firme referencia de mordida de escape, lo menos mala posible. Con método y paciencia se consigue que, a la larga, algunos ejemplares muestren una técnica perfecta de mordida.
 
    El Figurante ha de conseguir que el perro muerda a boca llena y confirmarle de inmediato, entregándole la presa. De esta manera aprende que, una vez que ha mordido, cesan todos los hostigamientos y encuentra la tranquilidad.
 
    Es muy importante tener presente que nunca debe ofrecerse la presa muerta, blanda. No hay que confundir entrega inmediata con ausencia de tensión. Conforme se avanza en el trabajo, el animal siente que la presa es cada vez mas fuerte, pero siente la seguridad de que es capaz de matarla casi al instante.
 
    Como no se le permitirá morder hasta que no manifieste una clara conducta de defensa, desde el principio del adiestramiento se irán desarrollando paralelamente los comportamientos instintivos de defensa y presa.
 
 Al cabo de unas cuantas clases, la mordida a boca llena, la única que conoce, representará para el perro la solución de sus inseguridades. Ha llegado el momento de enseñarle el contraste con morder en pinza, a través de la Tercera Mordida.
 
    Trabajando en correa, el figurante solo le permite morder con sus incisivos, hecho que supone para el animal un nuevo conflicto. Después de mantener unos segundos esta situación, avanza la presa hacia el perro, para que se destense la correa y tenga la oportunidad de meter mas boca. Cuando lo haga, entrega, confirmándole y acabando la sesión.
 
    Cuando el perro aprende así la Tercera Mordida, se le enseñará a realizarla bajo presión del figurante, en correa tensa primero y suelto después. Se le hace morder en pinza y, mientras ello sucede, el figurante introduce una carga psíquica o física, impidiendo durante breves instantes con el uso de la correa tensa que el animal pueda meter la boca. Esto provoca que el perro se sienta inseguro. Acto seguido, se le ofrece la oportunidad de morder a boca llena y se le confirma cuando lo hace, entregando la manga y restaurando la tranquilidad.
 
 A partir de ahora, se alternarán la Primera y Tercera Mordidas en el curso de las siguientes lecciones.
 
 
 
 
LA PRIMERA Y TERCERA MORDIDAS
SON LA BASE DEL TRABAJO DE PRESA
EN EL PERRO DE DEFENSA
 
 
 
 
 
 El guía debe esforzarse en conseguir que el perro se tranquilice durante la fase de transporte de la presa, impidiéndole sacudirla como para matarla. Incluso, debe intentar que, al final de dicho transporte, la mantenga en la boca, en posición de pie o sentado. Aunque resultará mas difícil de conseguir que si se tratara de un ejemplar de presa, lograrlo facilitará la canalización de las inseguridades en la presa.
 
 Mas adelante, en esta posición, se le enseñará a soltar a la orden. El guía retiene al perro hacia arriba del collar, levantando del suelo sus extremidades anteriores, y ordena Auss. Simultáneamente, le aplica un pequeño pellizco en la ingle y, en el momento en el que la presa cae al suelo, la impulsa fuertemente lejos de su alcance.
 
 En ese momento, el figurante vuelve a estimular al perro y, cuando manifieste la conducta adecuada, le permitirá nuevamente morder, entregando a continuación la presa. Ahora el guía ha de ser especialmente cuidadoso para restaurar en su perro la calma.
 
 Además de enseñarle a soltar a la orden, este trabajo instrumentaliza, de otra forma distinta, la mordida forzada o de escape. El animal aprenderá así a discriminar entre la situación de conflicto de antes de morder y la de tranquilidad cuando la presa se encuentra en sus fauces. Se genera en él la necesidad de morder de la manera en que se le está enseñando.
 
 Se alternarán sesiones de una sola mordida con otras de dos. Este camino conducirá a la correcta canalización de las inseguridades en la presa.

 

 

Resumiendo: en el perro de defensa, hasta la edad adulta, el figurante debe mostrar especial cuidado en mantener la mordida a boca llena como una clara referencia de escape.
 

 

 
 Cuando se haya conseguido que el perro muerda a boca llena, se retrasará unos segundos el tiempo de entrega de la presa. Si no pierde boca, se habrá conseguido una breve Segunda Mordida. Si la pierde, se hará que la recupere, lo cual resultará fácil pues ya conoce la Tercera Mordida.
 
    El tiempo de mordida antes de la entrega se irá aumentando progresivamente, pero sin incurrir en el error de hacerlo tan largo que el animal pudiera sentirse inseguro mientras muerde. Todavía es pronto para pretender que mantenga la presa durante mas de 2 o 3 segundos. No debe ofrecérsele la opción de que presente una mordida defensiva, tecleante. Durante toda la vida del perro defensivo, se extremará el cuidado para no incurrir en este fallo.
 
 A partir de ahora, a veces, se le permitirá al perro avanzar hacia el figurante , en correa tensa primero y floja después, para que entre a morder. La confirmación en los lanzados se producirá en primera mordida.
 
 
 Otras veces, el figurante levantará al perro en el aire cuando haya mordido. En caso de que afloje la boca, saldrá volando y el lance terminará en revolcón. Si ocurre esta circunstancia, el figurante estimulará al perro para que vuelva a morder y le confirmará de inmediato. Así, aprenderá a mantenerse agarrado a la presa, lo cual se asemeja groseramente a la Segunda Mordida. También de esta otra forma se fuerza la firmeza y duración de la mordida.
 
 Una vez que el perro de defensa ha aprendido a mantenerse sujeto a la presa cuando el figurante le levanta del suelo, se puede realizar, ocasionalmente, un transporte parecido al que exige el Reglamento. El animal lo admitirá, casi sin darse cuenta si, tras estar en el aire, el figurante le coloca en el suelo, corre unos pasos con él y, acto seguido, vuelve a levantarle, confirmándole después con la entrega.
 
 A estas alturas, la mordida del perro estará bastante consolidada. Ahora, y no antes, podrá ser aplicado un golpe del bastón de ataque en el preciso instante en que se realiza la entrega de la manga. Una vez más, el objetivo es que el animal admita los diferentes tipos de carga, sin prácticamente apercibirse de ello. Con este tipo de perro, este sistema facilita la rápida progresión del trabajo de ataque.
 
    Cuando el perro cuente con 7 u 8 meses de edad, se pasará a emplear la manga, blanda primero y reglamentaria después.
 
 
   Mas adelante, se iniciará el ladrido frente al figurante, sin tensión en la correa.
 
   En la primera fase de este trabajo, el Figurante se acerca al perro y se planta ante él. Mientras éste ladra, el guía aplica pequeños tirones del collar de púas para impedirle tocar al figurante. El conflicto generado, provocará que el perro aumente su agresión. En el momento en que el ladrido es bueno, el figurante confirma en Primera Mordida.
 
 En la fase siguiente, es el perro el que se aproxima al Figurante escondido en el Revir. El guía impide con la correa que llegue a tocarle, manteniendo el ladrido con ayuda, si es preciso, del collar de púas.
 
 
 
 
 
*TRABAJO DEL PERRO ADULTO.
 
 
 Hasta los 20 meses, aproximadamente, el trabajo se ha establecido sobre la base del instinto natural.
 
    * Al perro de presa, trabajando poco (no mas de una vez al mes) pero con mucha intensidad, se le ha hecho “volverse loco por la presa”. A partir de esta edad, y hasta los dos años, el guía trabaja la agresión a través del bloqueo de la presa.
 
    * El perro de defensa, mientras ha canalizado la defensa en presa, ha ido asegurándose y convirtiendo su comportamiento reactivo en activo.
 
 
A los dos años de edad se hayan establecidas las bases de la Mordida y de la Agresión Activa. A partir de ahora, el objetivo será desarrollar aun más la Agresión, utilizando la mordida como confirmación.
 
  
   El escalonamiento del trabajo se centra en alargar el período de bloqueo del instinto. Dicho con otras palabras, el fin es aumentar el tiempo de Agresión Activa antes de morder. De esta manera, el perro aprende a soportar cada vez mayor presión sin disminuir su impulso instintivo.
 
           
Es muy importante recordar que el conflicto se utiliza de manera diferente dependiendo de la fase del ataque de que se trate:
 
    ¨En la PRIMERA FASE, para asegurar al perro. Ante la respuesta (ladrar) se le permite morder.
 
    ¨ En la SEGUNDA FASE, para aumentar el impulso instintivo. Se alarga el tiempo de respuesta antes de la mordida.
 
 
            Veamos algunos ejemplos:
 
 
    ð Supongamos el caso del ejemplar que, en la Segunda Fase del Ataque, ladra en el Revir, mostrando activo su instinto.
 
    Si el figurante desea aumentar la intensidad del ladrido sin que el perro sea reactivo, se muestra pasivo, sin confirmarle, ignorándolo y, por tanto, frustrándolo. De esta manera, aumenta la Agresión Activa, momento que confirma permitiéndole morder.
 
 Si trabajara de este modo en la Primera Fase, con el instinto aun no activado al completo, el perro podría reaccionar con un comportamiento de evitación.
 
 Si así lo hiciera en la Tercera Fase, estando el animal ya cansado, el conflicto sería insuperable.
 
 
    ð Imaginemos al perro, en la Segunda Fase del Ataque, ladrando en el Revir, con impulso instintivo.
 
    El figurante, pasivo, le deja ladrar el tiempo suficiente para que el animal disminuya la intensidad de su ladrido.
 
    En ese momento, el guía separa al animal del figurante, tirando del collar, o del rabo, mientras éste le carga en defensa y le estimula en presa durante unos instantes.
 
    El guía, cuando el perro se encuentre activado al máximo, le permite acercarse al figurante para ladrar.
 
    El figurante, ahora, vuelve a ignorarlo. Si el perro mantiene el ladrido sin ayuda, se le confirma ofreciéndole la posibilidad de morder y entregando la presa.
 
Con este trabajo, el perro aprende a confirmarse ladrando. También aprende que, disminuir la intensidad del ladrido implica recibir presión. Como dicha presión se aplica a distancia del figurante, el animal aprende a escapar de dicha presión acercándose a él. Así, se condiciona a mantener su Agresión Activa.
 
 
    ðEl perro ladra y el figurante le ignora hasta que disminuya el ladrido.
 
    El guía separa al animal, mientras el figurante le presiona.
 
    El guía permite al perro acercarse al figurante para ladrar y este vuelve a ignorarlo. El perro mantiene la agresión activa.
 
    De repente, el guía le retiene, el figurante escapa del Revir estimulando en presa y defensa y, en ese instante, el guía suelta al perro para que pueda morder y confirmarse.
 
 
 
 
    ðSi se desea que el perro “se suba” aun más, cuando el perro se ha activado por segunda vez, el guía manda Fuss y actúa con tirones suaves del collar de púas durante unos metros. Así bloquea el instinto de presa para crear agresión.
 
    Después ordena Sitz, propinando un azote al perro.
 
   Finalmente, se permite al perro ir a ladrar al figurante para liberar la presión del guía.
 
 
 
 
    ð El perro ladra al figurante.
 
    El guía lo sujeta. El figurante estimula en defensa y presa, huyendo.
 
    El guía ordena Platz, 3 segundos, y ataque.
 
 
 
 
    ð O, después del Platz del ejemplo anterior, el guía manda al perro a ladrar de nuevo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
*TRABAJO DE REVIRS.
 
 

Si bien puede comenzarse a trabajar el paso de Revirs directamente con figurante, se facilita enormemente el aprendizaje si el recorrido se enseña aparte, como un ejercicio de obediencia.

 
 
 
PRIMERA FASE
 
 El guía deja al perro en posición de Sitz, a unos 10 o 15 m. del Revir, y le llama desde éste.
 
Cuando el animal llega al Revir, el guía rodea el escondite, haciendo que el perro le siga, llamándolo a Hier.
 
Fuera del Revir, en el momento en que el perro le alcanza, le confirma con la pelota.
 
 
 
SEGUNDA FASE
 
El guía, desde 10 o 15 m. del Revir, envía al perro. Un ayudante, situado tras el escondite provisto de una correa larga, obliga al perro a rodearlo.
 
 Cuando lo ha hecho, el guía lo llama a Hier y le confirma con la pelota.
 
 
 
El paso siguiente sería enseñarle a ir al Revir del lado contrario (el derecho, si se comenzó por el izquierdo) y confirmar en el centro.
 
A continuación, se le enviará al Revir de la izquierda, por ejemplo, se le confirma con ¡BIEN, HIER! en el instante en que lo rodea y, al llegar al centro, se le hará ir al de la derecha. Después se le confirma en el centro, con la pelota.

*Más adelante, desplazándose el guía por la línea central del campo, realizaría cuatro escondites, en parejas de dos, reforzando al final con la pelota, en el centro del campo.

 

 

 

PASO DE 4 REVIRS

 

 
 
 
* Del mismo modo, se harán cinco Revirs, con confirmación al final en la línea central del campo.
 
*En las sesiones siguientes se alternarán dos, cuatro o cinco revires, respectivamente, con pelota al final.
           
*Todo este trabajo de mecanización puede realizarse desde edad temprana. Para el perro resultará un juego divertido realizar un recorrido para obtener la presa. Aprenderá que dicho recorrido es el camino más corto para conseguir su objetivo. El ladrido al figurante en el escondite se reserva para cuando, llegada la edad adulta, el perro sepa ladrar con agresión activa. Entonces, el figurante irá cambiando de Revir en cada sesión de trabajo hasta que el perro aprenda a dirigirse al Revir que le indique el guía, a pesar de que vea al figurante en otro de ellos.
 
No resulta aconsejable realizar la enseñanza del enfrentamiento y ladrido en el Revir porque, a la larga, podrían pesar sobre el perro todas las inseguridades acumuladas en el curso del aprendizaje. Es preferible que el Revir constituya la confirmación de lo aprendido.
 
A partir del momento en que el figurante comienza a situarse en los Revirs, se deja de practicar recorrido sin figurante. El perro debe esperar encontrar al figurante en uno de los Revirs.
 
Después de varias sesiones, el propio recorrido acabará representando para el perro el período de activación al que nos referíamos como Primera Fase del Ataque. De esta forma, en la situación real de Prueba, el instinto estará cargado al máximo en el momento en que el animal llegue frente al figurante, de modo que podrá canalizarse en un ladrido enérgico y vibrante.
 
*Para mantener la velocidad durante el recorrido y, al tiempo, reforzar la obediencia del perro, evitando que ataje y se dirija directamente al Revir ocupado por el figurante, se realizarán los Revirs de dos en dos, de la siguiente forma:
 
    .. El guía manda al perro al primer escondite, ordena Hier y lo envía al segundo, donde se encuentra el figurante. Cuando llega el perro, el figurante le confirma (dejándole morder si se trata de un perro de presa o manteniendo el ladrido en el caso del perro defensivo).
 
1.    Si ha mordido, entrega la manga saliendo en huida del escondite, por el lado contrario al de la entrada del perro, se para a 2 o 3 m. del mismo y, el guía, manda Platz.
2.    Si ha ladrado, el guía saca al perro del Revir en Fuss, por el lado contrario al de la entrada del perro y manda Platz a 2 o 3 m. del escondite.
3.    A continuación, mientras el perro permanece en Platz cerca del Revir, el guía se dirige al centro de la siguiente pareja de escondites y el figurante al segundo Revir de la misma (si antes estaba escondido en el segundo, ahora se encaminará al cuarto).
4.    Acto seguido, el guía ordena Hier, cuendo el perro llegue a su altura Revir, nuevamente Hier y, por último Revir.
5.    El figurante vuelve a confirmar al perro como la vez anterior.
6.    Vuelve a repetirse el proceso en la tercera pareja de escondites.
 
En el futuro se alternará la realización de 2, 4 o de 6 Revirs, en cada sesión de trabajo.
 
 PERIODO DE MANTENIMIENTO.
 
Cuando el perro ha completado su etapa de formación en la Sección de Protección, se realizará un trabajo de mantenimiento, olvidando un poco el Reglamento, para que no se aburra. Una breve e intensa sesión cada 4 o 5 semanas serán mas que suficientes.
 
Lo más importante es que el perro disfrute haciendo ataque. Para ello, es conveniente que mantenga viva su atención durante el trabajo y, sobre todo, que se divierta. En este sentido, resulta conveniente realizar vigilancias y mordidas en diferentes entornos, fuera de la pista de trabajo, aprovechando accidentes naturales del terreno como escondite y, en fin, variando las condiciones de trabajo tanto cuanto permita la imaginación del preparador. 
 
Antes de cada Prueba o Campeonato de Trabajo, se perfilarán aquellas deficiencias técnicas que cada ejemplar precise. Pero no hay que olvidar que, al final, el resultado obtenido en la Competición dependerá, además, de la calidad innata del perro y, ¡cómo no!, de la suerte.
 
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