Residencia,Canina,Madrid,recomendada,Boadilla-del-Monte,Las-Rozas,Pozuelo-de-alarcón,Aravaca,Majadahonda,Valdemorillo,Sevilla-la-Nueva,Brunete,Perro,El-Escorial,Villanueva-de-la-Cañada,Villafranca, La-Finca,Montepríncipe,Montealina,Monterozas,Peñascales,adiestramiento,hotel

RESIDENCIA CANINA EN MADRID

ADIESTRAMIENTO DE PERROS

hotelcaninomadrid, hotelperrosmadrid, residenciacaninamadrid,centrocaninomadridccam99

Blog de Educación y de Adiestramiento Canino

Adiestramiento Canino | Schutzhund | Sección C

Adiestramiento-canino-IPOSchutzhund  / IPO
 
SECCION C: DEFENSA
Primera Parte
 
por Arsenio Menchero Sánchez
 
 
 
 
 
 
 
INTRODUCCIÓN
 
La Sección C, Protección, es para muchos la más atractiva de las tres que constituyen el deporte de SchH y RCI. Y ello se debe, de seguro, a la espectacularidad de los lances. La adrenalina, que impregna cada entrenamiento y cada prueba, inunda a sus figuras principales, emborrachándoles de energía y aislándoles del entorno, pero también trasciende al público, atrapándolo inevitablemente en la escena.
 
Quizás sea esta emoción la que atrae al club de adiestramiento a los propietarios de perros que no trabajan la obediencia ni el rastreo. Estos guías, que nunca llegan a presentarse a un grado, que se disculpan argumentando su falta tiempo, no progresan en el adiestramiento porque, en realidad, no les interesa, no asumen compromisos en este deporte porque su único objetivo es pasar el rato. Se contentan con que sus perros ladren y muerdan, no buscan nada más, ni siquiera valoran la complejidad de la preparación técnica y, por supuesto, no se esfuerzan en aprender. Mi artículo no va dirigido a ellos. Si, en cambio, a todos aquellos que, movidos por el afán de la competición, disfrutan perfeccionando su trabajo.
 
Es evidente que cada vez hay mejores perros, mejores guías y mejores figurantes. La cría concienzuda y el desarrollo de los medios, que facilitan la difusión de conocimientos, han contribuido a ello. El hecho es que el nivel del trabajo deportivo de SchH y RCI ha ascendido enormemente en los últimos años. Hoy en día nadie se plantea la posibilidad de competir si no dispone de un buen perro y de un buen equipo humano. Sólo si figurante, guía y ayudante aúnan sus esfuerzos y participan en el adiestramiento con un alto grado de ilusión, conocimientos, constancia y compromiso, será posible conseguir una adecuada preparación técnica y una impecable “puesta en escena” para cuando llegue el momento de concursar.
 
A lo largo de las siguientes líneas, intentaré resumir mi visión del trabajo de defensa desde las diferentes perspectivas de sus protagonistas: Figurante, Perro, Guía y Ayudante.
 
 
1. EL FIGURANTE.
 
Es preciso distinguir entre Figurante de Pruebas y Figurante de Campo.
 
 
EL FIGURANTE DE PRUEBAS
 
El Figurante de Pruebas y Campeonatos es el auténtico ayudante del Juez y, para cumplir esta función, siempre llevada a cabo con la sensibilidad necesaria para que los perros ganen, debe poner de manifiesto las inseguridades y deficiencias de los ejemplares participantes, así como mostrar sus virtudes.
 
Su trabajo no sólo ha de ser técnicamente bueno, sino también uniforme a lo largo de todo el concurso. Dicho de otro modo, el Figurante debe comportarse de la misma manera con todos los perros que concurren al evento, con idéntica actitud, con los mismos movimientos, con igual velocidad, con fuerza pareja. Sólo si procede con esta uniformidad el Juez podrá hacerse cargo de lo que ha de valorar y calificar: las cualidades genéticas y el grado de preparación de cada uno de los perros participantes.
 
Para llevar a cabo este propósito, el Figurante de Pruebas ha de contar con un perfecto estado de forma física y debe dosificar sus energías de tal modo que el trabajo con el último perro del día sea igual de enérgico que con el primero.
 
El Figurante de competición debe saber amortiguar perfectamente las entradas de los perros para evitar que se lastimen y, durante las fases de transporte, tiene que ser capaz de presionar a cada uno de los perros, aunque con sensibilidad, con fuerza, para mostrar sus virtudes y deficiencias.
 
Son de particular importancia las siguientes consideraciones:
 
  •  Además de una correcta presentación de la manga, el Figurante debe mantener su cuerpo flexible para evitar que el perro se choque contra ella en el momento en que entra a morder.
 
  • El acto de recibir al perro ha de ser pasivo. Durante la entrada, el Figurante debe dejarse morder y mover por el perro, en ningún caso anticiparse y jamás permanecer rígido. Solo si se mantiene elástico en la recepción, en un instante de equilibrio compartido, podrá recoger adecuadamente al perro y, conservando parte de la energía del lance, encadenar con fluidez la fase de transporte. Es un error frecuente de mecánica recibir al perro y amortiguar completamente su energía cinética para después, desde parado, acometer el transporte.
     
  • Amortiguar significa absorber la energía del perro cuando impacta en la manga, no ir por delante ni por detrás del movimiento, sino dejarse llevar por él. Se comprende, pues, que sea en la huída tras la salida del revier donde más fácil resulte que el perro no se choque pues, al coincidir su dirección con la que el Figurante llevaba, su entrada empujará a éste hacia donde corre.
     
  • La siguiente situación de dificultad es el contraataque que se realiza tras los Auss, pues perro y Figurante, que se encuentran a escasa distancia, se mueven en sentido opuesto, aunque ambos parten desde parado.
     
  • Más difícil aún para el Figurante es el ataque sorpresivo que sigue a la conducción por la espalda –la distancia entre ambos es de cinco metros, corren uno contra el otro y, por tanto la fuerza de entrada es superior que en el caso anterior—y todavía más el ataque lanzado, en que la distancia permite al perro alcanzar su máxima velocidad y hacer que el impacto sea más potente.
     
  • Durante los momentos que preceden a la entrada del ataque largo, el Figurante no ha de romper la línea que marca la trayectoria del perro. Sólo así éste puede emplearse a fondo, sin necesidad de frenarse, y mostrar sin interferencias su grado de decisión, fruto del coraje.
     
  • Es deseable, aunque difícil de hacer, que el Figurante no interrumpa su marcha hasta el mismo momento del encuentro, en que debe amortiguar la energía cinética del perro mordido, pivotándola sobre el eje de su cuerpo y continuar el movimiento hacia el transporte.
     
  • Durante los transportes, el Figurante debe mantener firme su espalda y el brazo de la manga con el codo en flexión de 90º, manteniendo el contrario elevado, con el bastón de ataque por encima del perro. Las rodillas han de estar algo flexionadas para mantener el centro de gravedad bajo y el equilibrio estable.
     
  •  Finalizado el transporte –fase de presión—, se debe parar y mantenerse inmóvil, firme y estable, con el perro delante de sí y con la manga bien posicionada, tanto para permitir la suelta como para estar listo para el contraataque cuando proceda.
 
El Figurante de Pruebas, (Helper, en inglés), ha de ser, pues, precisamente eso: el ayudante del juez durante la sección de protección y para ello ha de realizar su trabajo técnico adecuadamente, con elasticidad, viveza y brío. No se espera de él ni más ni menos. Su labor es primordial más no es necesario que posea experiencia en la preparación de perros deportivos. Ha de ser un atleta, dotado de una impecable mecánica y de una sensibilidad especial, pero no es preciso que tenga profundos conocimientos de adiestramiento.
 
 
 
 
 
 
 
EL FIGURANTE DE CAMPO
 
El Figurante de Campo, en cambio, ha de ser un auténtico especialista tanto del comportamiento canino como del adiestramiento de protección. Debe poseer profundos conocimientos de etología para manejar los instintos del perro, tiene que ser sensible para dosificar sus estímulos y refuerzos convenientemente y ha de contar con un profundo dominio de la técnica para planificar y llevar a cabo en cada caso la adecuada estrategia de trabajo que logre elevar al perro al mas alto nivel de competición.
 
El trabajo del Figurante de Campo es fundamental, pues es quien activa y confirma los impulsos y comportamientos de presa y de defensa, quien desarrolla la agresión, quien enseña la técnica de la mordida y, en definitiva, quien hace fuerte al perro a través de permitirle superar diferentes situaciones de conflicto, convenientemente planificadas y dosificadas por él. 
 
Debe tener las ideas claras, manejar a la perfección su sistema y conocer profundamente al perro que trabaja para saber cuando puede presionarle o cuando ha de prestarle ayuda. Y su mecánica ha de ser depurada, para estimular o confirmar al animal, según convenga en cada momento.
 
Asimismo, ha de contar con experiencia suficiente como para predecir las reacciones de su alumno, anticiparse y disponer los recursos necesarios en cada momento para conseguir que progrese. Su inteligencia y su capacidad de análisis permitirán el perfeccionamiento del programa adecuado en cada caso para conseguir elevados niveles de adiestramiento.
 
El Figurante enseña al perro a morder sirviéndose del saco y de la manga.
 
 
* EL SACO.-
 
El primer instrumento que se emplea, a modo de mordedor, en las primeras sesiones de defensa es el saco, sea éste de arpillera o cuero. En manos expertas, adquiere gran movilidad --estimula la activación del instinto de caza—, facilita la mordida y vence la desconfianza de algunos ejemplares, permitiéndoles morder a distancia del figurante.
 
 
*LA MANGA.-
 
El Reglamento de Pruebas de Trabajo exige que el perro muerda profundamente, con toda su boca y con fijeza, sin teclear, en una protección de brazo (diestro o zurdo) confeccionada al efecto, que consta de una estructura rígida interna de cuero y de un forro de arpillera. Cuando se persigue que el perro que mordisquea afiance su mordida, puede resultar eficaz el empleo útiles ciertas mangas especiales, a veces con el forro de cuero, más blandas pero también más escurridizas.
 
 
 
A la hora de presentar la manga al perro para que muerda, el Figurante debe prestar atención a la posición de sus dos ejes:
 
 
 
 
 EJE MENOR.
 
Habida cuenta de que la superficie que presenta la manga para la mordida tiene una sección triangular, es imprescindible que el figurante enfrente adecuadamente el vértice de dicho triángulo a la boca del perro, pues de otra manera éste no podría morder a boca llena.
 
    Así pues, la presentación del eje menor de la manga debe ser diferente en el contraataque (el perro se encuentra vigilando al figurante después del Auss) y en el ataque lanzado, pues el ángulo de entrada del perro es también distinto.
  
  
EJE MAYOR
 
 Para que el perro se condicione a morder en el centro de la manga, el figurante debe cuidar que el centro del eje mayor de la misma se encuentre perpendicular al eje de entrada del perro. Para ello es necesario que cruce ligeramente su brazo hacia el lado contrario, manteniendo el centro de la manga en la línea interpectoral.
 
 Si el figurante no se preocupa de ser extremadamente riguroso en este sentido y, repetidamente presenta el manguito de manera incorrecta, el perro puede fijar una referencia equivocada y obstinarse en el futuro a morder siempre en esa zona.
 
 
 Cada una de estas regiones dificulta la mordida ideal, profunda y firme, y produce problemas diferentes.
 
La punta de la manga es mas dura, redondeada y ancha que el resto. Como la mordida en esta región difícilmente podrá ser a boca llena, el perro no podrá saciar su instinto y se sentirá nervioso e inseguro.
 
El codo, por el contrario, es el lugar donde se pliega el forro de la manga, formando un blandón saliente, sin estructura interna pero de profundidad insuficiente para acoger la totalidad de la boca, por lo que la mordida tampoco podrá ser plena.
 
La gravedad se establece cuando el animal se acostumbra a una de estas dos zonas inapropiadas. Cuando se fija un área errónea como referencia, el perro intentará morder siempre en ella, con lo cual será imposible que la mordida sea si quiera aceptable.
 
Aunque existen en el mercado forros de manga especiales, provistos de protecciones de plástico duro en la punta y en el codo, quedando la arpillera en el centro, el Figurante provisto de una buena mecánica no precisará servirse de ellos.
 
 
  
 
2. EL PERRO
 
  • Carácter y personalidad.
 
Cada perro tiene una personalidad diferente, que lo hace un individuo único. El producto final es la consecuencia del aprendizaje sobre el carácter genéticamente determinado. Y el carácter es, a su vez, fruto de la combinación de diferentes rasgos como el temperamento (capacidad de respuesta a los estímulos positivos), el temple (resistencia a los estímulos desagradables), la inteligencia adaptativa, la ductilidad, la posesividad, la dominancia, la territorialidad, el gregarismo y el equilibrio de instintos, entre otros.
 
Todas las fracciones de la personalidad influyen a la hora de configurar la capacidad del perro para este deporte. Pero, especialmente, el grado de desarrollo de los instintos y muy especialmente de aquellos que le impulsan a ladrar y a morder, los dos comportamientos que habrá de desarrollar en el trabajo de protección.
 
El instinto prínceps es el de supervivencia, siempre activable y los comportamientos que emanan de él, los que se producen ante una situación de peligro, son los de defensa y de huida.
 
El comportamiento defensivo, al principio reactivo a estímulos concretos que generan conflicto, se convierte gracias al aprendizaje en agresión, activa, necesaria en el desarrollo del trabajo en fases avanzadas. El adiestramiento, por otra parte, está encaminado a eliminar la conducta de huida, de manera que cuando el perro se sienta comprometido no dude en emprender un único camino, siempre hacia delante.
 
Durante la enseñanza, se condiciona al perro a mostrarse agresivo únicamente ante el Figurante inmóvil, en situación de enfrentamiento, nunca durante las fases de mordida.
 
El segundo comportamiento importante a la hora de la construcción del perro de protección es el de presa. A través de desarrollarlo el animal aprenderá a morder de la forma en que exige el Reglamento, tal y como lo haría en un lance venatorio, con seguridad, firmeza y a boca llena.
 
Se comprende, pues, que el potencial del perro depende del grado de desarrollo de estos dos instintos y de su equilibrio. Así, el perro más bien presero, morderá perfectamente pero no ladrará adecuadamente. Sin embargo, el perro exageradamente defensivo, ladrará bien pero morderá mal.
 
El entrenamiento persigue el objetivo de enseñar la técnica de ladrar y de morder bien a todos los perros, cualquiera que sea su instinto predominante. Con un buen entrenamiento se logra alcanzar la estabilidad que exige el Reglamento, aunque cada perro se expresará diferentemente según su calidad individual y su talento.
 
 
 
3. EL GUIA
 
La labor del guía es fundamental en la labor de preparación del perro de protección.
 
 
 
 
 
 
 
 


 

*EL TRABAJO DE LA MORDIDA.
 
Las características de la mordida natural se resumen en el siguiente cuadro:
 
 

 

 

MORDIDA EN DEFENSA
MORDIDA EN PRESA
 
 
INSTINTO DE SUPERVIVENCIA
INSTINTO DE CAZA
AGRESIVA
NO AGRESIVA
INSEGURA
SEGURA
NERVIOSA
TRANQUILA
POTENTE
POTENTE 
CAMBIANTE (Lesionar)
FIJA (Sujetar, Sacudir)
NO HAY TRANSPORTE
HAY TRANSPORTE

 

           
Para explicar la forma en que el figurante debe planificar el trabajo de la mordida, diferenciaremos cuatro tipos:
 
*PRIMERA MORDIDA.- El figurante permite morder al perro a boca llena, entregando inmediatamente después la manga.
 
*SEGUNDA MORDIDA.- El figurante permite morder al perro a boca llena, manteniendo después la mordida, firme, segura y sin perder boca, unos segundos. A continuación entrega tranquilamente la manga. La duración de la Segunda Mordida debe ir aumentando a medida que se progresa en el adiestramiento.
 
*TERCERA MORDIDA.- Estando el perro en correa, el figurante hace que el perro muerda en pinza, manteniendo después la tensión de la presa sin confirmarle para, a continuación, ofrecerle la oportunidad de meter mas boca, entregando inmediatamente la presa en el momento en que esto sucede.
 
*CUARTA MORDIDA.- Encontrándose el perro en Segunda Mordida, el figurante introduce una carga (física o psíquica) que provoca una reacción en el perro (matar, sacudir), pasando entonces de nuevo a Segunda Mordida. Cuando se haya completado la secuencia, entrega la presa despacio.
 
 
 
 
 
Todo ello se resume en el siguiente cuadro:
 
 

 

 

CLASIFICACION DE LA MORDIDA
 
PRIMERA
 
®MORDIDA A BOCA LLENA
®CONFIRMACION=Entrega inmediata de la presa
 
 
 
SEGUNDA
 
®MORDIDA A BOCA LLENA
®TRANQUILIDAD
®CONFIRMACION=Entrega lenta de la presa
 
 
 
TERCERA
 
®MORDIDA EN PINZA
®PRIMERA MORDIDA
®CONFIRMACION=Entrega inmediata de la presa
 
 
 
CUARTA
 
®SEGUNDA MORDIDA
®CARGA DEL FIGURANTE
®REACCION DEL PERRO
®SEGUNDA MORDIDA
®CONFIRMACION=Entrega lenta de la presa
 

 

 
 

 

 

EL TRABAJO DE LA MORDIDA DEL PERRO DE PRESA SE REALIZA A TRAVÉS DE LA 2ª Y LA 4ª.
 

 

 
 
Al perro de presa no le costará ningún trabajo mantener una mordida a boca llena desde la primera sesión de trabajo. Pero no hay que olvidar que la mordida de presa es reactiva. O dicho de otro modo, un depredador no sujeta con la misma fuerza a una presa pequeña y débil que a una grande y fuerte. El figurante, por tanto, debe esmerarse en que el perro se esfuerce y se condicione a morder con potencia y firmeza.
 
Cuando muerda profundamente, con dureza y seguridad, la entrega de la presa se realizará lentamente. Una brusca cesión de la misma, produciría un rápido cambio de resistencia que podría intranquilizarle e inducirle a sacudir la cabeza, como para matar, generando nervios en el momento de la entrega y empeorando la mordida en ese instante, precisamente cuando más tranquila ha de ser. Después de ceder la presa, el figurante ignorará al perro y se alejará de él dándole la espalda y lentamente, para evitar ponerle nervioso o hacerle cambiar de instinto. El guía transportará o sujetará la cabeza del perro mientras éste retiene la presa en la boca.
 
Después de unas pocas sesiones de trabajo sobre la segunda mordida, se introducirá la cuarta mordida, cuidando el Figurante que sus cargas, psíquicas o físicas, sean de una intensidad muy inferior al impulso de morder. Sólo así el perro aprenderá a contrarrestar sin asustarse –mejor sacudiendo que tirando de riñones— creciendo en seguridad y aprendiendo a sobreponerse.
 

 

 

EL TRABAJO DE LA MORDIDA DEL PERRO DE DEFENSA SE REALIZA A TRAVÉS DE LA 1ª Y LA 3ª Y DE LA 2ª Y LA 4ª EN EL AIRE.
 

 

 
La mordida defensiva es activa, independiente de la fuerza del oponente. Cuando el perro muerde en una pelea lo hace con todas sus fuerzas, pues lo que desea es herir, matar o alejar al contrario para que cese así el peligro lo antes posible. Pero para ello no es preciso emplear las últimas muelas. El perro que se defiende muerde y se retira para volver a morder, de manera que se contenta con hundir sus colmillos. Por ello, cuando el Figurante trabaja a un perro defensivo no tiene que ocuparse tanto de la potencia de la mordida como de que esta sea profunda. Y, desde la primera clase ha de dejar claro el concepto de que mordiendo así, se soluciona inmediatamente el conflicto. Por ello, la entrega de la presa se realizará solo un instante después de haberse producido la mordida con toda la boca.
 
Si a este tipo de perro cuya mordida es incompleta, nerviosa y cambiante se le permitiera morder a sus anchas, manteniéndole en la presa durante algún tiempo, se podrían fijar conductas indeseables, tales como gemidos o mordisqueo.
 
El perro de defensa debe ser confirmado en primera y tercera mordidas, para que entienda que la solución urgente de sus conflictos es morder a boca llena. Así, la primera mordida y la tercera mordida representan las dos caras de la moneda, lo que está bien y resulta útil para ganar (primera) y lo que está mal y, no sólo no sirve para ganar la presa y resolver el conflicto, sino que resulta incómodo (tercera).
 
A base de insistir en esta mecánica, confirmando instantáneamente la mordida profunda, el perro buscará en todo momento meter boca y quedará establecida una firme referencia. Cuando haya transcurrido un tiempo, aunque no sea aún capaz de mantener la mordida, su escape será, al menos, llenarse la boca de manga. De esta forma, se conseguirá disimular una incorrecta manera natural de morder.
 
Mas adelante, cuando el perro espera tras una primera mordida obtener la presa, el Figurante tira de la manga, levanta al perro mordido en el aire y, antes de que ponga sus pies en tierra, suelta la manga. Así, el perro aprende a aferrarse a la manga para no caerse, sobre la base de la activación de su conducta de supervivencia. Y, poco a poco, cada vez aguantará más rato sujeto, ocupado en sujetarse y sin posibilidad de gruñir o aflojar. También en el aire recibirá lo primeros toques con el bastón (cuarta mordida), para acostumbrarle a superar la situación in modificar la mordida.
 
Por fin, el perro desarrollará la esperanza de que, en cualquier momento –tras una entrega, después de una huida, durante un transporte—podrá encontrarse por lo aires y, movido por su desconfianza, se sentirá incitado a mantenerse firmemente asido con sus dientes a la manga.
| Mas

<<< Volver